TEMPORADA DE AZUCENAS

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Texto: Claudia Díaz Jiménez.

Fotografía: Pedro Antonio Ricárdez Vela.

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Con la temporada de lluvias en los Valles Centrales, llegan también “las azucenas”, aunque es incierto  el origen de esta tradición, se sabe que las familias desde épocas antiguas van al cerro a recoger esta flor silvestre.

-Es preferible- me dice Don Benito, quien lleva muchos años llevando a su familia al cerro a recolectarlas- ir como a las cinco o seis de la tarde, ya que conforme avanza el día, las azucenas van abriendo y uno empieza a percibir su aroma-.

Hace muchos años, la tradición consistía en cortar azucenas en el cerro del fortín (llamado también rotonda de la azucena) o en el cerro de Monte Albán, actualmente ya no es posible por la urbanización, sin embargo existen aun lugares donde es posible hacerlo.

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-No es solo el recolectar las azucenas- continua Don Benito- es también el respirar el aire limpio, el olor de la tierra mojada, el alboroto de los niños que buscan y encuentran la flor y al final del recorrido, el aroma tan rico que despiden por la noche en los hogares, cuando son colocadas en las casas ya sea decorando un lugar o bien honrando alguna imagen religiosa-.

Un referente importante sobre el valor de la azucena como elemento tradicional oaxaqueño lo encontramos en la leyenda de la Princesa Donají (leyenda tradicional de Oaxaca), ya que al morir la princesa por amor a su pueblo, mucho tiempo después, un pastorcillo al encontrar un lirio silvestre o azucena y desenterrarlo de raíz, descubre la cabeza de la princesa. Incluso el escudo de la ciudad, contiene la imagen de la princesa Donají con la azucena que le brotó en el oído.

Ciertamente esta tradición se ha perdido poco a poco, pero aun podemos ver por las calles de la ciudad, personas que vienen de sus pueblos a vender las azucenas, como María, que nos platica sonriente que ella viene de San Miguel del Valle (Distrito de Tlacolula) – El cerro nos queda a dos horas- me platica con su voz suave- salimos a las cuatro de la mañana, para recoger las azucenas a las seis- continua, mientras me ofrece los ramitos de azucena a cinco pesos cada uno- ya de ahí nos venimos en grupo a venderlas aquí a la ciudad.- Termina y después con su semblante cansado, pero sonriente se despide para seguir ofreciendo las azucenas.

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En tanto que de rosa y azucena
se muestra el color en vuestro gesto,    
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

 y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre;                   

 marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

 Del poeta Garcilaso de la Vega, poema En tanto que de rosa y azucena (soneto XXIII).

La cita es en los Valles de Oaxaca, con el inicio de las lluvias, que es en junio y parte de julio, para ir a recolectarlas o bien adquirirlas en las calles de la ciudad. ¡Te encantará!.

 

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1 comentario

  1. la verdad es bueno que muchas personas les gusten nuestras tradiciones y la naturaleza incluso leyendas que la rodean pero es triste ver a mi estado perder esas tradiciones tan bonitas que me gustaría volver a verlas para seguir con nuestra cultura pero algún día las veré otra vez.

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