EL SEÑOR DEL RAYO

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Texto: Claudia Díaz Jiménez

Fotografía: Pedro Antonio Ricárdez Vela.

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EL 23 de octubre de cada año, la catedral de Oaxaca se viste de fiesta, desbordante de flores se viste el camino y el nicho en el que se encuentra El Señor del Rayo, la gente acude fervorosa a pedir un milagro.

El día de la procesión, la banda de música que lo acompaña toca notas sacras, la gente acude en silencio, mientras es llevado por las calles por hombres vestidos de negro, todo el recorrido esta lleno de flores, oración y peticiones.

La pagina de internet historias de la catedral escribe respecto al origen de la imagen:

El Cristo, ahora adorado con el nombre del Señor del Rayo, fue traído de España en el siglo XVI y colocado en el templo de San Juan de Dios, ya que este recinto fungió como Catedral mientras se construía el recinto oficial.

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Según la historia, una vez cayó un rayo en un día despejado y sin nubes, esto provocó que el templo de San Juan de Dios cayera en llamas incendiándose completamente, que en esa época tenía un techo sencillo de madera. Sin embargo, a pesar de que ardió todo en el interior del templo, lo único que no se quemó fue el Cristo, que sólo se oscureció. Esto extraño a la mayoría de las personas que no daban crédito a lo que vieron. La fe movió a la gente y desde ese día es venerado.

Posteriormente se traslado a la catedral hasta su capilla donde se le dio el nombre del Señor del Rayo en conmemoración a ese milagroso día, y desde entonces uno a uno se acerca al altar a rendirle culto a la milagrosa figura del Cristo crucificado.

Esta imagen es venerada desde 1550 y el festejo es anunciado el 21 de octubre con la calenda que engalanan las chinas oaxaqueñas con sus bailes y canastas adornadas con flores, y al final la quema del castillo.

 

Señor mío Jesucristo,

Padre misericor­dioso,

Señor de los Rayos,

humildemente postrado a tus sagrados pies,

imploro tu mi­sericordia

para alcanzar el perdón de mis pecados.

Es verdad que son innumerables pero,

Señor, Tú dijiste que habías venido a la tierra

a buscar no a los justos, sino a los pecadores…

fragmento de la oración a la venerable imagen del Señor del Rayo.

La cita es en la Catedral de Oaxaca para visitar al Señor del Rayo en su celebración y compartir el fervor del pueblo católico oaxaqueño.

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