EL CHOCOLATE.

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Por: Claudia Díaz Jiménez.

Fotografia: Pedro Antonio Ricárdez Vela

El Chocolate es una bebida deliciosa que se acostumbra en Oaxaca, la puedes tomar en el desayuno o la cena y es acompañada con pan dulce o pan de yema, se puede preparar con leche o con agua.

El chocolate es una bebida prehispánica proveniente del cacao, según la mitología Tolteca era el árbol preferido de los dioses que lo cuidaban celosamente porque de el se extraía una bebida exclusiva para ellos. Quetzalcóatl les regalo el árbol y la bebida que de el se preparaba era servido solo a reyes y sacerdotes. La nobleza azteca acostumbraba esta bebida que les proporcionaba gran resistencia y también era considerada un afrodisiaco.

Cuenta la historia que en el siglo XVI cuando se empiezan a dar los casamientos entre mexicanos y españoles, esta bebida comenzó a mezclarse con azúcar y especias como la vainilla o canela y se servía sola o con leche, en Europa tuvo gran aceptación y llego a ser exclusivo de los reyes y sus cortes.

Existen en Oaxaca sitios especiales que cuentan con molinos en donde a la vista de todos preparan los diferentes tipos de chocolate como el almendrado, amargo, semi amargo, entre otros, los puedes probar y comprar el que mas te guste.

¡Para sacarle espuma al chocolate!

¡Para sacarle espuma al chocolate!

Para preparar el chocolate en bebida, sólo es necesario colocar unos 300grs. de esta pasta en agua o leche a punto de ebullición hasta que se disuelva. Con un molinillo (que es un utensilio de madera artesanal que puedes comprar en el mercado) se bate hasta lograr una espuma fina que debemos conservar a la hora de servir.

“Viaja viajero con rumbos a los cielos de Oaxaca.

Ven a escuchar lo que dicen junto a los montes de Apoala.

Sueño de la noche hermosa por silencios despertada,

Vuelta a dormir por las flores que sabiendo callar, cantan.

Noche ceñida y lucera, profundamente robada

En un saqueo divino de convenidas palabras.

Silabas de Tilantongo que nombran una batalla.

Yo que de Tabasco vengo, con golpes de sangre maya,

Donde el cacao molido dio nuevo sentido al agua,

Dejo mi voz –guelaguetza- clara y culta, fuerte y ancha

Entre los cantaros negros de las noches de Oaxaca.

Fragmento del Romance de Tilantongo del Poeta Carlos Pellicer.

 

La cita es en la Ciudad de Oaxaca en la mañanita o en la noche, con un chocolate calientito y espumoso, un rico pan dulce o de yema y una buena charla que compartir.

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